Tomar la iniciativa en el trabajo

El trabajo ocupa una parte fundamental en nuestras vidas. Se suele pensar en términos de 8 horas diarias, lo cual supondría un tercio del día, pero lo normal es que sea mucho más. Si descontamos el tiempo en el que dormimos, más de la mitad de nuestro tiempo consciente se lo dedicamos al trabajo, y si lo miramos en términos de energía, podríamos afirmar sin mucho margen de error, que dedicamos como mínimo dos tercios de nuestra energía vital al trabajo.

Hoy me gustaría compartir contigo cómo tomar la iniciativa y enfocar toda esa energía profesional para que no solo sea ‘trabajo’, sino el cumplimiento de uno de tus propósitos de vida, el profesional.

¿Qué entendemos por iniciativa?

Tomar la iniciativa supone un punto de inflexión en cualquier camino. Habitualmente vamos por la vida con una cierta inercia, sin ser demasiado conscientes de lo que está ocurriendo. Tomar la iniciativa significa detenerte un momento, levantar la mirada, darte cuenta de dónde estás y qué estás haciendo, y tomar una decisión consciente que te ayude a construir la vida profesional que deseas.

¿Por qué es importante tomar la iniciativa en el trabajo?

Es crucial para tener la sensación de que eres tú quién pilota tu propia vida laboral. Si no crees pilotar suficientemente tu propia carrera profesional, solo es cuestión de tiempo hasta que sientas aburrimiento, desmotivación, abuso, falta de autoestima …

Ya sé que a menudo no es fácil tomar la iniciativa en el trabajo. Sobre todo, en entornos tradicionales con estilos de liderazgo tradicionales. Requiere mucho coraje levantar la mano y asumir un protagonismo que tal vez algunos consideren que no te corresponde. Lo sé por propia experiencia. Pero vale la pena.

Maneras de demostrar iniciativa propia en el trabajo

Voy a compartir contigo 10 iniciativas que yo personalmente considero fundamentales para tomar la iniciativa en el trabajo. No son ideas que haya leído en un libro o haya aprendido en un curso. Son fruto de mi propia experiencia profesional de 20 años como directivo en multinacionales y más de 10 años como coach y emprendedor.

Aunque enumere estos aspectos del 1 al 10, no debe entenderse como una priorización de los mismos. Más bien debe verse como un conjunto en el que todas estas iniciativas tienen la misma relevancia.

1. Pasión por lo que haces

La pasión es la motivación intrínseca que nos moviliza a cumplir nuestros propósitos. Sin pasión, nuestro motor interior va a medio pistón, en vez de usar los doce cilindros de pura sangre que tenemos en nuestro corazón.

Hay infinidad de personas a las que no les gusta su trabajo. Como coach siempre les pregunto: ¿Quién te ha obligado a realizar este trabajo? En la mayoría de los casos, te has obligado tú mismo/a. Ya sé que la vida es complicada, que hay que pagar facturas, la hipoteca, el colegio de los niños, las vacaciones y de vez en cuando algún capricho. Todo esto también forma parte de la vida. Pero ninguna de estas cosas debe tener mayor relevancia que la pasión de tu Ser. Estar en un trabajo sin pasión, te consume, te mata lentamente, te agria el carácter, te apaga la chispa vital. Y apagado/a no se pueden pagar bien las facturas, ni la hipoteca, ni educar a tus hijos con amor, ni disfrutar de la vida, ni tan siquiera en vacaciones.

Básicamente hay dos opciones. Si te gusta tu trabajo, sube tu regulador de pasión al 10, y hazlo todo desde ahí. Y si no te gusta tu trabajo, sube igualmente tu regulador de pasión al 10, y aumenta la energía para provocar un cambio. Tal vez ese cambio se produzca en tu interior y empieces a disfrutar mucho más de tu trabajo actual. O encuentres el coraje para cambiar de trabajo. O tal vez el cambio sea externo, te despidan, te asciendan, te propongan otra cosa. Subiendo tu pasión al 10 tomarás la iniciativa para reconfigurar tu status quo. ¿De qué manera? A veces no se sabe con seguridad, pero no importa. ¡Confía más en la vida o en Dios que en tu mente! Lo que es seguro es que, si no sientes pasión en tu trabajo, vas mal y has de corregir el rumbo. Te invito a ponerte en marcha.

2. Osadía para crear un mundo mejor

Una de las cosas que nos diferencia del resto de seres vivos de este planeta, es nuestra irremediable necesidad de cambiarlo todo. Yo estoy convencido de que esta obstinación por el cambio, es fruto de nuestro persistente vació existencial. Como nos cuesta encontrarle el sentido a la vida, nos ponemos a hacer cosas diferentes. Nos quejamos del constante cambio sin darnos cuenta de que somos nosotros mismos quienes lo provocamos. Pero ese vació existencial está ahí, y necesita ser llenado. Hay dos grandes maneras de hacerlo: meditando para elevar tu consciencia a tu dimensión espiritual o contribuyendo con ahínco a que tu paso por esta vida legue un mejor futuro a tus hijos. En mi opinión, una sana combinación de ambas es la clave.

Pero para crear un mundo mejor hay que tener osadía. Demuéstrale al mundo tu coraje. Tienes buenas ideas, estoy seguro de ello. Tu mente es brillante, también estoy seguro de ello. Y lo estoy porque confío en la creación. Tú no eres una casualidad, eres la creación perfecta para un propósito perfecto, que sólo tú puedes cumplir. Sólo tú has nacido con la combinación exacta de talentos y dones para cumplir aquello que llevas en la sangre. Tienes todo lo que necesitas para crear un mundo mejor. Evidentemente no con respecto al mundo entero, ¡deja algo para los demás! 🙂 Crearás un mundo mejor en aquella faceta que te haya sido encomendada a ti. Ten el coraje de compartir e implementar tus ideas. ¡No son una casualidad! Tus ideas son la clave para que puedas llenar tu vacío. Demuestra osadía en tu trabajo. Con cabeza evidentemente, pero con ahínco. ¿Qué puedes perder? ¿Que alguien se ofenda? ¿Que le resulte incómodo a alguien? ¿Que te juzguen? Todo eso no es nada comparado con el agonizante pinchazo interior que te provoca el vacío. Te invito a tener la osadía de empezar a llenarlo.

3. Liderazgo formal e informal

Las grandes ideas requieren cooperación. También eso está en nuestra naturaleza. Nos encanta cooperar hasta que comienzan los conflictos. Toda cooperación implicará conflictos si no hay liderazgo. Liderazgo no significa hacer lo que diga tu jefe/a. La mayoría de los jefes no saben liderar. Liderar es tomar la iniciativa para que la cooperación dé hermosos frutos, para articular la unicidad del equipo, para interconectar las habilidades de unos con las de otros, para fomentar la alegría de trabajar juntos. Liderar es experimentar la satisfacción de haber creado algo juntos, que no podríamos haber creado solos.

No importa si tienes ‘galones’ formales para liderar o no. No importa si eres el/la líder del equipo o no. No importa si tienes autoridad o poder oficial para hacerlo o no. Lo único que importa es si decidas tomar la iniciativa y liderar allí donde tu corazón te lo dicte, o sigues manteniéndote al margen. El liderazgo informal afecta tanto o más a las organizaciones que el liderazgo formal.

No esperes a que venga alguien de ‘arriba’ a liderar. Asume tu liderazgo informal cuando tu intuición te lo indique, y sé un hombre o una mujer de equipo con quién siempre apetezca cooperar.

4. Visión empresarial

El trabajo es un medio, no un fin en sí mismo. Esto a menudo se confunde. Queremos conseguir algo y para ello debemos trabajar. Al igual que le ocurre a cualquier otro ser vivo en este planeta. Si quiere comer, trabaja para buscar alimento, y si quiere un hogar, trabaja para construir un nido. ¿Qué es lo que quieres tú en tu trabajo? Muchas personas contestarían a esta pregunta con: cobrar mi sueldo a fin de mes. Está claro que es muy importante cobrar ¿pero en serio eso es todo? ¿Dedicarle la inmensa mayoría de tu energía vital solo a cobrar a final de mes? ¿Llenarás el vacío con eso? Probablemente no. Debemos tener una visión más clara del verdadero propósito de nuestro trabajo, de nuestro equipo, de nuestra empresa. ¿Para qué estamos aquí realmente? ¿Qué gran aportación queremos hacerle al mundo? ¿Qué es lo que deseamos crear juntos? ¿Cómo queremos mejorar la vida de nuestros clientes? Te invito a tomar la iniciativa y demostrar en tu trabajo que tienes visión, más allá del sueldo o salario. Potenciarás tu propia pasión, y también la de los demás. Dejarás de ir cabizbajo al trabajo los lunes, solo para cobrar a final de mes, y empezarás a ir con la ilusión de seguir construyendo para hacer realidad una gran visión.

5. Espíritu de sacrificio

Otra de las cosas que parece formar parte indivisible de la vida, son las complicaciones. ¿Conoces alguna vida fácil? Piénsalo por un momento, si no existieran problemas, ni complicaciones, ninguno tendríamos trabajo. En el fondo, trabajar es resolver problemas, actuales, pasados o futuros. El dilema viene cuando consideramos que la cantidad de problemas es excesiva. En ese momento nuestra mente se rebela y lucha contra ello aferrándose a conceptos teóricos acerca de la cantidad de problemas que debería ser la adecuada. Pero la vida no se rige por conceptos teóricos. La vida está VIVA y sigue su propio criterio. Así que, si de repente hay más problemas de los que se esperaban, hay dos opciones: Una es aplicar el concepto teórico de horas y esfuerzo e ignorar que la vida nos está pidiendo más de lo habitual. Este enfoque, aunque es muy habitual, no parece muy realista. ¡La vida no es lineal! El segundo enfoque es tener espíritu de sacrificio cuando la vida lo requiere. Espíritu de sacrificio significa arrimar el hombro cuando otros se retiran por creer que ya han cumplido. Si crearas una empresa y pudieras elegir libremente a las personas con las que trabajar, ¿qué espíritu querrías que tuvieran tus compañeros de viaje? Yo creo que la mayoría estaremos de acuerdo en que el espíritu y la actitud son determinantes para el éxito. Y cuando haya pasado el temporal, y la cantidad de problemas sea menor, deberemos buscar la manera de compensar adecuadamente el sobre esfuerzo. Busquemos siempre un sano equilibrio, pero no lineal. Ese no existe.

6. Gestión emocional

Una clave fundamental del éxito es tener un buen ambiente de trabajo, y eso solo se consigue activando nuestra inteligencia emocional.

Los ambientes suelen enturbiarse en momentos de presión, estrés, malos resultados, etc. Es precisamente ahí cuando más debemos demostrar la capacidad de gestionar nuestro propio estado de ánimo y el de los demás. Nuestro cerebro emocional nos invade con emociones, ese es su trabajo, pero eso no significa que debamos ser su esclavo. ¡Somos mucho más que emociones! Si puedes observar la emoción que está surgiendo en ti, entonces hay una parte de ti que no está afectada por esa emoción. La furia, por ejemplo, no puede verse a sí misma. El pánico tampoco. Ninguna emoción puede hacerlo, pero tú sí. Cuanto mejor comprendas la función esencial de cada emoción, y mejor sepas hablar con tu cerebro emocional, mejor sabrás canalizar las energías emocionales del equipo para favorecer un buen clima de cooperación, a pesar de las circunstancias. Si el equipo no se encuentra a gusto cooperando, es muy difícil que puedan tener éxito juntos.

7. Creatividad aplicada

Antes decíamos que trabajar es, en esencia, resolver problemas. Y en un mundo cada vez más tecnológico, somos capaces de programar y estandarizar cada vez más soluciones. Hay infinidad de soluciones de las que ya no se encargan los humanos. ¿Por qué? Porque ante un problema recurrente, si la solución puede ser replicada con un automatismo casi sin fallos, las máquinas lo resuelven mejor que nosotros. ¿Pero cuál es la última frontera, que a pesar de lo que muchos puedan opinar, nunca podrán traspasar las máquinas? La creatividad. La creatividad no es solo un proceso lógico deductivo en el que aplicamos los conocimientos del pasado para reinventar el futuro. Eso también lo podrán hacer las máquinas. La creatividad es, ante todo, la explosión súbita de ideas revolucionarias, el susurro infalible de nuestra intuición, la corazonada que da con la tecla cuando todo parecía perdido. La creatividad en esencia pura es nuestra chispa vital en pleno apogeo. Es cuando somos más humanos. Te reto a pensar sobre esto: dentro de unos años, todo trabajo que no requiera de este tipo de creatividad será realizado por una máquina o un robot. Solo es cuestión de tiempo y tendrá mucho sentido que sea así. Deja a los robots sus automatizaciones rutinarias y dedícate a CREAR con mayúsculas. Y esto significa dedicarle cada día un elevado y creciente porcentaje de energía a pensar cómo hacer las cosas mejor: cómo simplificar, como anticiparse, cómo aportar más, cómo optimizar mejor, en definitiva, cómo construir un mundo mejor. Si le dedicas energía creciente a esta creatividad, siempre tendrás un trabajo gratificante, divertido y bien valorado. Pero necesitarás coraje para hacerlo.

8. Impacto personal

A la mayoría de las personas no les gusta ‘venderse’. Con esta palabra me refiero a destacar en el trabajo o a hacer ruido para que las personas relevantes se den cuenta de tus logros. Suele ser más fácil vender productos o servicios, que tu propia excelencia. Y los argumentos que más escucho son: “Los demás deberían ver por sí mismos el buen trabajo que hago.” Mi jefe debería valorar más mis logros.” “No soporto a las personas que alardean de sí mismas.” “No quiero que me consideren un vendedor de humo.” Con estos conceptos en la cabeza, tu impacto personal salta por la ventana. Si alguien no te está mirando, pero tú quieres que lo haga, muévete y provoca inteligentemente que vea tu gran labor y la de tu equipo. Las personas están demasiado inmersas en sus bucles mentales y emocionales como para mirar más allá de su propio ruido interior. ¡Ayúdales a verte! ¿Qué hay de malo en ello? Ayudar a los demás a que te vean, honra tu excelente trabajo y el de tu equipo. No te estoy invitando a que vendas humo. No te sentirías bien en tu propia piel y estarías creando un mundo que no deseas para tus hijos. Pero sí te estoy invitando a que hagas muy visibles tus logros, tus iniciativas, tus ideas, a veces también tus errores. No seas uno/a más. Nadie debería ser uno más del equipo. Atrévete a destacar con tu propio potencial. Hay hueco de sobra para que todos destaquen, lo que ocurre es que a la mayoría les da miedo. ¡No caigas en esa trampa! Dedícale suficiente energía cada semana a tener impacto personal en tus reuniones, con tus emails, en tus llamadas o calls, en tus negociaciones, en los momentos informales … Sorpréndeles, despiértalos, cambia su energía, contágialos, movilízalos … ¡Saca tu pasión a la luz!

9. Ser amoroso/a

El AMOR es una palabra tradicionalmente poco usada en el mundo empresarial. Menos mal que esto está cambiando últimamente. Sin AMOR, ningún éxito tendrá verdadero sentido, ni llenará tu vacío interior. Nuestra principal motivación no debería ser el lucro financiero, sino el amor hacia nuestra familia, nuestros clientes, proveedores, compañeros … Amor significa tratar con cariño, preocuparnos por su bienestar, tratarnos con respeto, desearnos lo mejor, sentir que todos formamos parte del mismo círculo, dentro del cual todo nos afecta por igual. Todos deberíamos sentirnos suficientemente ‘en casa’ dentro de nuestros trabajos. Pasamos demasiadas horas trabajando, como para no sentirlo nuestro segundo hogar. Y para crear hogar hace falta amor. Así que te invito a ser amoroso/a con tus managers, con tus compañeros, con ese cliente tan difícil que tienes, o ese proveedor tan duro de pelar. Llena tu corazón de amor antes de cualquier conversación y verás cómo potencias el éxito de todo los implicados. El amor es lo más contagioso que existe, porque es nuestro mayor anhelo. Si eres amoroso/a con una persona, regalándole un agradable gesto, un detalle, una mirada cómplice, una frase suave reconciliadora, un mensaje de reconocimiento, un café cunado no puede moverse de la silla, un post it con un smiley … esa persona te corresponderá, porque los corazones desean hablar el mismo idioma. Y si no lo hace en el momento, no tires la toalla tan pronto. Es muy probable que esa persona tenga un gran vacío de amor en su interior, y no te corresponderá hasta que no alcance un determinado nivel de relleno. Así que insiste, dale más amor aún, llénale su corazón, y verás como surge la magia. No será exactamente cuando tú quieras, ni como tú quieras, pero será, porque la fuerza del amor siempre contagia más que cualquier otra emoción.

10. Compartir tu ambición

Si no expresas lo que anhelas, si no verbalizas lo que deseas conseguir, estarás reduciendo significativamente su capacidad para materializarse. Por ello te invito a contarle tus ideas e inquietudes a tus managers y compañeros, ¡comparte con ellos tu ambición! Explícales lo que te gustaría hacer mañana, cómo te gustaría progresar, a qué otras cosas te gustaría dedicarte. ¿Cómo van a saberlo si no se lo cuentas? Compartir tu ambición abre puertas, a veces de manera directa y a veces indirecta. Cuando expresas tus anhelos de manera sincera y amorosa, el Universo empieza a ayudarte. Cuando llegue el momento apropiado, aparecerá tu nombre y alguien pensará en ti porque sabe que eso te interesa. Poniéndole un altavoz inteligente a tu ambición, no sólo estarás dándole energía vital a lo que quieres, sino que también estarás activando el efecto multiplicador del boca a boca. Las personas no suelen hablar de sus anhelos por miedo a que las tilden de ilusas o engreídas. Prefieren guardarse sus sueños para sí mismos, sin darse cuenta de que con ello les quitan muchísima fuerza. Ten el coraje de perseguir tus sueños a plena luz del día, dentro del mundo. No escondas más tu grandeza. Recuerda que has venido a aportar algo muy valioso que sólo tú puedes aportar. Te invito de todo corazón a salir al mundo y expresar tus anhelos, dándoles fuerza al hablar de ellos, buscando cómplices, permitiendo que otros te ayuden a lograrlo. Y cuando tu miedo al fracaso te diga que eso es peligroso, recuérdale que has venido a vivir DESPIERTO/A y que no estás dispuesto/a a sacrificar los verdaderos propósitos de tu corazón.

Conclusión final

¡VIVE, AMA, TRABAJA y MEDITA con mayúsculas! Hacerlo a medias no llenará tu vacío, y sintiéndote vacío/a tu vida no puede brillar.

¡Ten el coraje de ser TÚ!

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