Los tres roles de mi vida - Blog - Innerkey Coaching
Los tres roles de mi vida, bueno en realidad, de la de todos.

A lo largo de nuestra vida, todos representamos estos tres roles. Si te sucede algo con otra persona y te sientes dolorido, enfadado, culpable, ansioso, temeroso, resentido, exasperado, avergonzado, celoso, inerte, helado, atrapado, comprometido, confuso, desesperado o inadecuado o con la sensación de haber sido utilizado, traicionado, controlado o incomprendido, entonces no hay duda, puedes estar seguro de que estás atrapado en un triángulo dramático. Reconocerlo es el primer paso.

Este triángulo contribuye a reforzar las creencias negativas del pasado: algo que limita tu vida, te mantiene atrapado y erosiona tu autoestima.

Además, si no consigues romper ese círculo vicioso, podrías estar enseñando a otras personas a seguir repitiendo contigo los mismos dolorosos y autodestructivos patrones de antaño.

Para mí, descubrir que estaba interpretando estos tres roles en mi vida, fue totalmente revelador. Tener consciencia de cómo uno representa estos roles y de cómo los demás intentan engancharte al triángulo es el primer paso para evadirte de él.

¿Y cómo se consigue?

Observando tus propios pensamientos e interacciones y no juzgándote a ti mismo.

El segundo paso es ser honesto contigo mismo y con los demás, así como desprenderte de los sentimientos de vergüenza, culpabilidad y victimismo, que son los que mantienen activo el triángulo.

Vamos a ver un poco los tres roles:

El Perseguidor: más conocido como “el padre sombra”, el padre más crítico, el juez o el crítico interno. Tanto si eres hombre o mujer, se trata del lado oscuro de tu energía masculina. Esta parte se reafirma así misma, arremetiendo contra el prójimo, ya sea criticando, protestando, juzgando, culpando, apodando, humillando, amenazando, insultando, hostigando, sermoneando, interrogando, tachando de enfermo, paralizando o ejerciendo poder.

Está siempre queriendo que los demás cambien o se comporten según sus deseos.

¿Te suena? Seguro que estás diciendo ese no soy yo.

Un perseguidor te hace ver con toda la naturalidad del mundo, que él está en posesión de la verdad y que el equivocado eres tú. El perseguidor a veces recurre a terceros para reforzar su postura. ¡Verás cuando llegue tu padre!

¿Y cómo salgo, una vez que lo he identificado?

Desarrolla la capacidad de enseñar y formar. Evita criticar y comparar tus conocimientos con los de las demás personas.

Entiende que cada persona tiene los recursos que tiene y que cada persona se encuentra en un momento de su vida distinto al tuyo. No los juzgues, trata siempre de potenciarlos.

Piensa que cuando estás hablando mal de alguien en realidad estás hablando más de ti mismo.

Dominando, controlando y mostrando superioridad estás perpetuando tu sufrimiento y tu codependencia.

Trata de ayudar a las personas a desarrollar sus propios recursos e independencia. No te sientas amenazado porque ellos sean autónomos. Te van a seguir queriendo aunque sean autónomos. Observa cuando tratas de opacar a alguien y comprométete contigo a dejar de hacerlo.

El Salvador: también conocido como la “madre-sombra”, el mártir-héroe, el complacedor de la gente o el progenitor responsable. ¡Mayormente este era el mío!

El salvador denota una preocupación excesiva por los sentimientos y las necesidades de los demás. Incluso en detrimento propio. Parece de espíritu caritativo, pero en realidad es un mecanismo de defensa. El salvador cree firmemente, que si se compadece de los demás y se sacrifica lo suficiente por ellos, será alabada y querida.

Como lo normal es que no haga público sus sentimientos y necesidades en muchos momentos se puede sentir agobiado e inapreciado.

Los salvadores se sienten responsables de la felicidad y del bienestar de sus semejantes por consiguiente, si alguien está furioso, dolido o harto, el salvador, cuál superhéroe, se pondrá al instante en acción para reconfortarlo y calmarlo. Eso sí, luego les encanta quejarse: ¡Todo lo tengo que hacer yo! ¡Con todo lo que yo hago por los demás!… Está súper unido a la víctima.

¿Y cómo salgo?

Desarrolla la capacidad de dejar que los demás resuelvan sus propios problemas. Piensa que por muchos problemas que los salvadores quieran solucionar, la propia vida es una sucesión de problemas a resolver, y de los que aprender.

¿Por dónde empezar?

Por ayudar solo cuando te pidan ayuda, sin adelantarte.

Trata de dar sin esperar nada a cambio y cada vez que ayudes a alguien pregúntate:

¿Estoy tratando de hacerme necesario? ¿Estoy tratando de hacerme importante para el otro?

Cada vez que haces un favor de ese modo, estás alimentando la codependencia.

La Víctima: también recibe el nombre de “niño sombra” o de “niño herido”. El rol de víctima es una postura infantil que hace que te sientas indefenso y vulnerable. Si estás metido en este rol, no cesarás de quejarte y lloriquear. Te ves a ti mismo, víctima de las circunstancias y de los manejos de los demás, así como víctima de tu pasado, de unos genes defectuosos o de unas malas decisiones, lo cual, como es natural, hace que te sientas maniatado e indefenso.

Siempre que te sientas dolido, traicionado, utilizado, manipulado, abandonado, incomprendido, controlado o tengas pena de ti mismo, estás en la víctima.

De los tres roles, este es el peor, está en la posición en la que te encuentras más indefenso, más desamparado, más vacío y peor tratado.

¿Y cómo salgo?

Desarrolla la capacidad propia de aprender.

Accede a formación de habilidades personales. Evita la queja y la actitud reactiva y trabaja por ir adoptando una actitud más proactiva. Tú puedes sólo.

Observa como buscas atención a través del drama y sal de esa conducta disfuncional. Ya has comprendido que eso no te hace feliz. Observa la tendencia de ceder tu poder y pensar que alguien puede salvarte y comprométete contigo a no volver a ceder tu poder y a responsabilizarte al 100% de tu existencia.

Todos los roles tienen pánico a la soledad y la falsa creencia de que solos no pueden.

Paradójicamente cuando estas personas se enfrentan a una situación de soledad descubren que pueden y que eso que les daba tanto miedo les ha hecho mucho más felices, plenos y capaces.

Cuando se deciden a arriesgarse a quedarse solos y a dar el salto al vacío descubren que todo era mucho más fácil y su vida se convierte en un espectáculo de belleza, la soledad les permite descubrir su poder y es la mejor terapia /oportunidad de sanación.

En la soledad estas personas, se conectan con sus recursos y brillan.

Karpman estudió una muestra poblacional de mujeres de alcohólicos y pudo comprobar que cuando finalmente se decidían a dejar a sus maridos después de la profunda resistencia inicial, los maridos mejoraban y dejaban el alcohol.

El mayor acto de amor con un dependiente es soltarlo.

Yo pasé por los tres, aunque como digo el de Salvadora era el top. Aún me siguen apareciendo, pero los pillo rápido y soy capaz de cambiarlo rápido.

¿Has identificado el tuyo?

Te leo y te respondo en comentarios ?

Si quieres leer más contenido de valor, nos puedes seguir en redes sociales:

Te acompañamos a despertar consciencia

Fuentes: El triángulo dramático de Karpman (Gill Edwars)

Compartir artículo

Inner - Key

Servicios de Coaching para empresas y particulares · Formación profesional · Desarrollo personal y profesional · Más información en Innerkey Coaching.

Visualiza nuestro canal de YouTube

Accede al taller gratuito - Blog - Innerkey Coaching